La operación Mararay se puso en marcha tras una comunicación de la Real Policía Montada de Canadá, que detectó indicios de un posible delito relativo a prostitución, explotación sexual y corrupción de menores. La información fue trasladada al Grupo 2º de Protección al Menor de la Unidad Central de Ciberdelincuencia, que a su vez alertó al Grupo de Investigación Tecnológica de Granada sobre la posible implicación de un ciudadano residente en la provincia.
Según las primeras pesquisas, el detenido habría descargado y distribuido material de explotación infantil mediante una aplicación de mensajería instantánea, lo que apunta a un presunto delito de posesión de material pedófilo.
Tras solicitar la correspondiente orden al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Motril, los agentes llevaron a cabo una entrada y registro en el domicilio del investigado. Allí se procedió a intervenir una tablet y un teléfono móvil, dispositivos que están siendo analizados por especialistas.
En una primera revisión, los agentes encontraron indicios relacionados con usuarios y cuentas asociadas a la descarga y presunta distribución de archivos elaborados con material de abuso infantil.
El detenido, sin antecedentes policiales en España, fue arrestado en su domicilio y posteriormente puesto en libertad, a la espera de comparecer ante la autoridad judicial.