El Teatro Cervantes de Almería afronta una transformación integral después de décadas en las que apenas se han acometido actuaciones de calado en el edificio. Cajamar, que ha asumido su arrendamiento durante los próximos 100 años, ha mostrado el estado en el que recibe el inmueble y prepara ya unas obras que supondrán una inversión de decenas de millones de euros.
Los trabajos comenzarán de forma inminente con catas en el suelo para conocer el estado de la estructura y las condiciones del edificio. La intervención obligará a cerrar el teatro y a andamiar el inmueble por completo durante varios años. Una de las principales preocupaciones en esta primera fase es precisamente la seguridad, después de comprobar el deterioro de algunas zonas y el mal estado de elementos como la cubierta, que presenta goteras y partes deterioradas.
La rehabilitación pretende ser integral y respetar al máximo los orígenes del edificio, inaugurado en 1921 después de que la primera piedra se colocara en 1864. Según la documentación histórica presentada durante la visita, entre su inauguración y 1977 no se acometió ninguna gran inversión de reforma. En ese año se destinaron 11 millones de pesetas a su puesta a punto. Posteriormente, en 2015, la nueva empresa arrendataria realizó un lavado de cara y mantuvo el inmueble hasta la actualidad.
Uno de los principales cambios será la recuperación de la entrada histórica por el Paseo de Almería.
El proyecto busca que el Cervantes vuelva a ser un espacio para el teatro, la música, las presentaciones y otras actividades culturales. La intención es que deje atrás definitivamente su etapa como discoteca y convertirse en un referente cultural del sureste de España.
La intervención también pretende conservar elementos singulares del teatro. Entre ellos está el sistema tradicional de cuerdas utilizado para mover los telones, considerado prácticamente de valor museístico, y el propio telón, elaborado por una religiosa y con una antigüedad considerable.
Otro de los elementos más curiosos se encuentra bajo el escenario: un aljibe oculto. Los especialistas que trabajan en el proyecto apuntan a la presencia de agua bajo algunos de los teatros con mejores condiciones acústicas del mundo como una de las particularidades que podría contribuir a la sonoridad del edificio.
Cajamar quiere además que la rehabilitación tenga un marcado sello almeriense, con el uso mayoritario de materiales y productos de la provincia. El objetivo final es recuperar no solo el edificio, sino también la vida social y cultural que históricamente tuvo el Teatro Cervantes en Almería.