El Mediterráneo dictará sentencia en una final para volver a Primera
El Almería buscará hacer valer su fortaleza como local, donde ha ganado diez de sus últimos once partidos, ante un Málaga que acumula meses sin perder lejos de La Rosaleda
Ha llegado el momento de la verdad. Después de una temporada de altibajos, sacrificio y reconstrucción tras no lograr el ascenso la pasada campaña, la UD Almería afronta este sábado el partido más importante del curso. El conjunto rojiblanco recibe al Málaga en el Estadio de los Juegos Mediterráneos en la vuelta de la final del playoff de ascenso a Primera División tras el empate a cero cosechado en La Rosaleda el pasado domingo. Un duelo que decidirá cuál de los dos equipos acompaña a la élite del fútbol español la próxima temporada.
La cita reúne todos los ingredientes de una gran final. Dos históricos del fútbol andaluz, dos aficiones entregadas y un estadio que presentará el mejor ambiente de la temporada. Las cerca de 18.000 localidades disponibles estarán ocupadas para empujar a un Almería que tendrá a su favor el factor campo y una ventaja nada desdeñable: en caso de que la eliminatoria termine igualada tras una hipotética prórroga, será el conjunto de Rubi el que logre el ascenso gracias a su mejor clasificación durante la fase regular.
Además, las estadísticas recientes invitan al optimismo entre la parroquia rojiblanca. El Almería ha convertido su estadio en un auténtico fortín durante los últimos meses y ha ganado diez de sus últimos once partidos como local. Una dinámica que explica en gran medida por qué los indálicos terminaron la temporada regular en posiciones privilegiadas y llegan a esta final con la confianza intacta.
Precisamente, el precedente más reciente entre ambos equipos en suelo almeriense también sonríe a los rojiblancos. Fue el pasado mes de abril, en un encuentro vibrante que terminó con victoria local por 3-2 gracias a un gol de Leo Baptistao en el tiempo de descuento. Aquella tarde dejó una de las imágenes de la temporada y confirmó la capacidad competitiva de un equipo que nunca baja los brazos ante su afición.
Sin embargo, el Málaga aterriza en Almería dispuesto a desafiar todos los pronósticos. El conjunto blanquiazul no conoce la derrota lejos de La Rosaleda desde aquel enfrentamiento liguero en el feudo rojiblanco y ha demostrado una notable solidez como visitante durante los últimos meses. Los malagueños llegan convencidos de sus posibilidades y con el objetivo de romper una estadística que tampoco juega a su favor: no ganan en Almería desde 2019.
En el apartado deportivo, Rubi podrá contar prácticamente con la totalidad de su plantilla para una cita marcada en rojo desde hace semanas. La única ausencia prevista será la de André Horta. Aunque el centrocampista recibiera el alta médica y forma parte de la convocatoria, todo apunta a que no tendrá minutos después de permanecer cerca de un mes alejado de los terrenos de juego por lesión. El resto de efectivos estarán disponibles para un entrenador que podrá elegir su once de gala para intentar culminar el objetivo.
Más allá de los nombres propios, la eliminatoria se presenta como un pulso de máxima exigencia emocional y competitiva. El Almería buscará imponer el ritmo de juego que le ha permitido ser uno de los equipos más fiables en casa de la categoría, mientras que el Málaga tratará de aprovechar cualquier oportunidad para golpear y mantener viva la esperanza del ascenso. Noventa minutos, o quizá algunos más, separan a rojiblancos y blanquiazules de la gloria. El Estadio de los Juegos Mediterráneos ya está listo para dictar sentencia.