Madrid |
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha disuelto las Cortes y ha convocado elecciones para el próximo 29 de noviembre. Una decisión que llega tras el no de PP, Vox y Junts el pasado viernes en el Congreso a los decretos de vivienda. El líder del Ejecutivo ha pasado el fin de semana de reflexión, mientras las calles se inundaban de personas exigiendo medidas.
La legislatura se cierra con los presupuestos de 2023 prorrogados y siendo la primera en la historia en la que no se aprueban ni una sola vez las cuentas de cada año. Tras numerosas modificaciones para adaptarlos a la situación económica de cada momento, el Ejecutivo ha logrado sobrevivir con unas cuentas de hace tres años.
De cara a 2027, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, había avanzado que el Ejecutivo sí iba a cumplir los plazos y a presentar unas nuevas cuentas, algo que finalmente no ha sido posible. En este sentido, ¿qué pasa ahora que hay elecciones?
El artículo 134.4 de la Constitución indica que, si la Ley de Presupuestos no se aprueba antes del 1 de enero, quedan automáticamente prorrogados los del ejercicio anterior hasta que entren en vigor unos nuevos. Por lo tanto, por el momento siguen en vigor los de 2023.
Ahora bien, una vez que el nuevo Ejecutivo quede constituido, hay unos plazos que hay que cumplir y que sí fijan la obligación de presentar nuevos presupuestos. El Gobierno entrante tiene la obligación de elaborar un nuevo proyecto de presupuestos, y su tramitación parlamentaria es de dos a tres meses, por lo que es posible que, hasta el segundo semestre, no haya unas nuevas cuentas.
Es más, es obligatorio que haya un nuevo Ejecutivo, porque un Gobierno en funciones tiene vetada, según la ley, la posibilidad de presentar proyectos de ley. Por eso, tiene que haber una investidura y un nuevo equipo de Gobierno para poder empezar a tramitarlos.
La de este año ha sido la undécima prórroga presupuestaria de la democracia, ya que ocurrió lo mismo en 1978, 1982, 1995, 2011, 2016, 2017, dos veces en 2018 y por tercera vez los de 2023. En julio, el Pleno del Congreso tumbó la senda de déficit y los objetivos de estabilidad que el Gobierno había planteado para los presupuestos de 2027, por lo que el Ejecutivo continuaba trabajando en las nuevas cuentas públicas.