Edu García, sobre la victoria de Alcaraz: "Nos apropiamos un poco de lo conseguido cuando ves de cerca una estrella que se puede achuchar"
Edu García habla de la victoria de Alcaraz y de como el "divorcio" con Ferrero ha sido duro, pero un acierto.
Con la penúltima machada de Carlitos Alcaraz, me vine arriba con el murcianismo de la mitad de mi cuerpo, porque el ninguneo y la mofa tiene caducidad. Y ahora, a golpe de trofeo con peana, la comunidad se enseñorea en los atlas a base de raquetazos mágicos.
Hoy mi lectura de lo de ayer, es familiar por culpa de esos padres poderosos, esos hermanos pega collejas y un núcleo cálido que ha sabido untar naturalidad campechana a la gestación de todo un campeón.
Djokovic jugueteaba con la raqueta en una piscina vacía mientras las bombas hacían de las suyas en Belgrado. Noches de infancia con sirenas y refugios en plena madrugada. Y Carlos es la sonrisa experimentada, la felicidad acumulada con lo delicioso que es disfrutar imaginando sueños y luego desarrollarlos poco a poco mientras te van acunando los tuyos.
El divorcio con Ferrero ha sido duro. Representaba el profesionalismo en ese piso con terraza en La Unión, donde un chico portentoso de 15 años absorbía consejos, método y una misma visión para llegar muy lejos.
Al principio el dinero fue inversión, luego un escollo que engordaba cada curso. Juan Carlos se equivocó con el último pulso. La familia se dio cuenta de que al final la separación era puro acierto.
Entre brincos y champán descorchado, el padre de la criatura sostenía el smartphone ayer, con la videollamada materna. Asistíamos todos a los besos virtuales que podíamos tocar. Porque este niño, este niño de su madre, mira mucho el camino andado y las veces que la madre le acaricia hicieron su efecto.
El caso es que nosotros nos apropiamos un poco de todo lo conseguido cuando ves de cerca una estrella que se puede achuchar, que pasa como cuando de "cani", Carlos, te dejaba en el catálogo de los Reyes, decías "me lo pido, me lo pido, me lo pido, me lo pido...".