DICE QUE SE DIO CUENTA EN EL DESCANSO DE LA DUREZA DE LA ACCIÓN

Webb: "Nunca se me pasó por la cabeza que la entrada de De Jong a Alonso fuera roja"

Howard Webb, árbitro que dirigió el España 1-0 Holanda del Mundial 2010, ha escrito un libro que el The Times está publicando por entregas. En una de ellas, explica por qué no mostró la roja a De Jong tras su patada en el pecho de Alonso. "Estaba detrás de Xabi y mis ayudantes no me dijeron nada. Mostré amarilla por lo que vi", afirma.

ondacero.es

Madrid | 18.10.2016 18:09

De Jong golpea en el pecho a Xabi Alonso | Getty Images

Howard Webb estará en la mente de todos los españoles y de todos los holandeses por la final del Mundial 2010. En ella, Holanda se empleó al máximo para detener y contrarrestar el fútbol de una España que terminaría logrando el título y poniendo la primera estrella en su camiseta. Pero si hay una acción que destaca en la dureza de los tulipanes fue la patada de karate de Nigel de Jong al pecho de Xabi Alonso que bien pudo acabar en tragedia y por la que el mediocentro tan solo vio amarilla. Ahora, en un libro que está escribiendo y que está publicando el The Times por entregas, el árbitro explica por qué no mostró la tarjeta roja.

"Xabi cabeceó hacia Villa y De Jong chocó contra él. Estaba detrás de Alonso y no vi dónde impactó el holandés. Supe que era una entrada a destiempo y merecedora de sanción, pero ninguno de mis ayudantes me dijo nada así que le mostré amarilla por lo que yo vi. Con la mano en el corazón, nunca se me pasó por la cabeza de que eso era roja. Estaba convencido de que era amarilla", afirma Webb.

El trencilla dice que incluso llegó a pensar que el cabreo español era por otra razón: "Vi una reacción furiosa por su parte. Pensé que era porque los holandeses estaban siendo muy duros, pero también incluso porque no apliqué la ley de la ventaja en ese pase hacia Villa".

Webb dice que hasta el descanso no se dio cuenta de todo lo que pasó: "Me di cuenta de que lo de De Jong podía haber sido roja. Creí que había fallado en la final de un Mundial. Me sentí muy fastidiado. ¡Qué puta pesadilla!