En la primera semifinal, jugada en el Estadio Ibn-Batouta de Tánger, el único gol del partido lo anotó Sadio Mané en el minuto 78 con un derechazo raso desde fuera del área, habiendo cazado un balón suelto y sorprendiendo al portero rival Mohamed El Shenawy en su colocación.
Luego fue el turno del anfitrión en el Estadio Príncipe Moulay Abdallah para la segunda semifinal en Rabat, donde el madridista Brahim Díaz creó peligro en los primeros minutos y Ademola Lookman respondió por el bando nigeriano al cuarto de hora, pero igualmente sin la puntería necesaria. Pese a la insistencia de Marruecos, con ocasiones de Noussair Mazraoui antes del descanso y de Ez Abde en el 52', brilló el guardameta Stanley Nwabali en las filas de Nigeria. Al propio Abde se le volvió a negar el gol en el tramo final del duelo y ambos equipos se fueron a la prórroga.
En ese tiempo extra, ni uno ni otro impuso su ritmo y la tanda decidió al segundo contendiente por el título. Y ahí, pese a fallar primero Hamza Igamane para los marroquíes, luego Samu Chukwueze y Bruno Onyemaechi erraron por parte de Nigeria, algo que aprovechó su adversario para meter el resto de sus penaltis y sonreír tras el quinto de Youssef En-Nesyri.