MUNDIAL DE FÚTBOL

El silencio del Maracaná: el día que la selección española dejó de ser invencible

Después de tocar la gloria con la yema de los dedos en Sudáfrica, la selección de Vicente del Bosque conoció el vacío competitivo en Brasil.

Toño López-Carrasco

Madrid |

Andrés Iniesta, Sergio Busquets, Xabi Alonso y Jordi Alba, lamentándose por la derrota por 1 a 5 frente a Países Bajos. | Getty Images

Pocas selecciones pueden presumir de haber reinado en la élite durante tanto tiempo. De hecho, solo Argentina ha logrado igualar la gesta de España: ganar dos torneos continentales seguidos y un Mundial entre medias.

A pesar de las altas expectativas de la selección española tras unos años en los que se mostraba imparable, el Mundial de 2014 provocó la caída de una generación dorada que se fue de vacío en Brasil. Las esperanzas puestas en un equipo liderado por leyendas se esfumaron tras dos partidos en los que la selección se vio sobrepasada. Se cumplía, además, la maldición del campeón del Mundial: aquel que lo gana, cuatro años después cae eliminado en fase de grupos, como le ocurrió también a Italia y a Alemania.

Un adiós prematuro

La selección española dijo adiós al Mundial de Brasil 2014 de forma inesperada y dolorosa. Lo que se suponía que iba a ser una confirmación del campeón terminó siendo una señal de alerta. Desde el primer partido, algo no encajó. España se enfrentaba a Países Bajos en una revancha de la final de 2010, pero esta vez el guion cambió por completo.

Adelantó Xabi Alonso desde los once metros, pero el tanto fue solo un espejismo, pues llegarían cinco goles por parte de los holandeses, con un Robin Van Persie imparable.

Imagen de la selección holandesa celebrando la victoria por 5 goles a 1 frente a España. | Getty Images

A partir de ahí, el torneo se convirtió en una carrera contrarreloj. España necesitaba reaccionar, pero el equipo nunca encontró su sitio en el campeonato. Ni el ritmo, ni la presión, ni la precisión que habían definido su estilo aparecieron en Brasil.

El segundo partido confirmó las dudas y las convirtió en realidad. El campeón del mundo se enfrentaba a la Chile de Alexis Sánchez, Arturo Vidal y compañía, un partido clave para los dos equipos si querían conseguir el pase a octavos de final.

Para sorpresa de todos, el conjunto chileno se adelantó por partida doble en la primera parte y España no fue capaz de reaccionar, terminando el partido 2-0 a favor de Chile. El equipo entrenado por Vicente del Bosque se quedaba así fuera del Mundial de Brasil, con un último partido pendiente que sirvió de victoria de consolación.

En su tercer partido de fase de grupos, España jugó como nos tenían acostumbrados, pero la reacción llegó tarde y solo ayudó a obtener un humilde tercer puesto y maquillar de esta forma la clasificación. Fue el turno para jugadores que no habían sido protagonistas, como David Villa, Cazorla o Juanfran Torres, que lograron vencer por 3 goles a 0 a Australia con goles del ya mencionado 'Guaje', Fernando Torres y Juan Mata.

Un golpe que significó el fin de un ciclo histórico

Fotografía del banquillo "de lujo" de la Selección frente a Chile. | Getty Images

La derrota ante el conjunto sudamericano, sumada al duro 1-5 encajado frente a Países Bajos en el debut, dejó a España sin opciones de clasificación tras solo dos jornadas. El equipo dirigido por Vicente del Bosque, que llegaba como uno de los grandes favoritos, no pudo sostener el nivel competitivo que le había llevado a dominar el fútbol internacional durante años.

Porque lo ocurrido en Brasil no puede entenderse sin mirar atrás. Entre 2008 y 2012, España construyó una hegemonía histórica: dos Eurocopas consecutivas y el Mundial de Sudáfrica 2010, el único en sus vitrinas. Un estilo reconocible, basado en la posesión, el control y la precisión, convirtió a "La Roja" en referencia mundial.

Esa identidad característica durante años pareció diluirse en apenas dos partidos. Falta de ritmo, desgaste físico y una generación que comenzaba a dar sus últimos pasos al máximo nivel se combinaron con rivales que supieron explotar sus debilidades.

El golpe fue doble: deportivo y simbólico. España no solo caía en la fase de grupos, algo que no ocurría desde 1998, sino que ponía fin a una racha de éxitos que había marcado una época. Dejaron la selección nombres como Villa, Xavi, Puyol (que se retiró ese mismo año por culpa de las lesiones) o Vicente del Bosque, que logró lo que nadie había conseguido hasta la fecha: colocar la primera estrella encima del escudo de la selección.

Brasil 2014 será recordado como el punto final de una generación irrepetible. La caída del campeón evidenció que ningún ciclo, por brillante que sea, es eterno. España cerraba así un capítulo dorado de su historia y abría una etapa de transición y reconstrucción.