Paraguay, 16 años después con la garra guaraní intacta
Paraguay vuelve a un Mundial 16 años después de la gesta de Sudáfrica 2010, donde llegó a cuartos de final. Gustavo Alfaro dirige a una Albirroja construida desde el orden y la disciplina, con Gustavo Gómez como capitán y Diego Gómez —el mediocampista de 23 años que marcó a Brasil en las eliminatorias— como gran nombre propio.
PARAGUAY – GRUPO D
- Rivales en la fase de grupos: Estados Unidos (12 jun., Los Ángeles), Turquía (19 jun., San Francisco) y Australia (25 jun., San Francisco).
- Once tipo: Gill; Cáceres, G. Gómez, Alderete, J. Alonso; Cubas, D. Gómez, Almirón, Enciso; Sosa, Sanabria.
- Clasificación: Sexta de la eliminatoria CONMEBOL.
- Participaciones en el Mundial: 9 (esta incluida).
- Mejor posición en el Mundial: Cuartos de final (Sudáfrica 2010).
Tras 16 años de ausencia en Copas del Mundo, la Albirroja vuelve al primer plano internacional gracias a un proceso de reconstrucción que ha devuelto al equipo su identidad competitiva y su histórica solidez. Es uno de los grandes regresos del torneo.
Bajo la dirección de Gustavo Alfaro, Paraguay ha edificado su clasificación desde el orden táctico, la disciplina defensiva y un fuerte compromiso colectivo. No es un equipo vistoso, pero sí eficaz, fiable y difícil de superar, rasgos que le permitieron lograr el billete mundialista en una de las eliminatorias sudamericanas más exigentes de los últimos tiempos.
Una selección fiel a su identidad
El actual Paraguay, sin el talento individual de Brasil o Argentina, se sostiene sobre una defensa jerarquizada, liderada por Gustavo Gómez, capitán y referente desde el Palmeiras, y un mediocampo equilibrado que combina recuperación, despliegue y claridad.
En ese engranaje destaca Diego Gómez, pieza clave en la transición entre líneas y símbolo de la nueva generación; su gol ante Brasil en las eliminatorias es ya una de las imágenes icónicas del camino al Mundial.
En ataque, la experiencia de Miguel Almirón y el olfato goleador de Antonio Sanabria aportan soluciones en un equipo que prioriza la efectividad y las transiciones rápidas por encima de la posesión prolongada.
El objetivo inicial de la Albirroja en este Grupo D es superar la fase de grupos y volver a posicionarse entre las selecciones competitivas del torneo. No va a ser fácil con rivales como Estados Unidos, Turquía y Australia.
Paraguay no promete brillo deslumbrante, pero sí carácter, orden y ambición. Con una identidad definida y la memoria de lo conseguido en Sudáfrica 2010, el Mundial 2026 representa no solo un regreso, sino la oportunidad de iniciar una nueva etapa con una base sólida.
La estrella
A sus 23 años, Diego Gómez se ha convertido en el nombre propio de la selección paraguaya que vuelve a un Mundial después de 16 años de ausencia. En el proceso rumbo a Estados Unidos, México y Canadá 2026, el centrocampista ha pasado de promesa a realidad y hoy es el jugador alrededor del cual gira el sueño de la Albirroja.
Formado en Libertad y curtido a velocidad de vértigo en el fútbol internacional, Gómez dio el salto definitivo a Europa, donde su rendimiento confirmó lo que ya insinuaba con la camiseta nacional: personalidad, jerarquía y talento para marcar diferencias.
No es casualidad que su gol ante Brasil en las eliminatorias se haya convertido en una de las imágenes icónicas del camino al Mundial.
En el equipo de Gustavo Alfaro, Gómez es mucho más que un mediocampista: es el termómetro emocional y futbolístico del conjunto. Juega como interior, volante mixto o mediapunta, pero siempre con una misión clara: ofrecer claridad con balón, llegada al área rival y liderazgo en los momentos calientes.
Pese a su juventud, asume responsabilidades propias de un veterano.
Diego Gómez representa el equilibrio perfecto entre la garra histórica guaraní y una nueva generación más técnica y atrevida.
Fortalezas y debilidades
Paraguay es un equipo físico, muy difícil de batir cuando está bien plantado, con una tradición defensiva que sus rivales conocen bien. Sus jugadores siguen siendo una referencia dentro del fútbol sudamericano y tienen como valor añadido la pasión por su camiseta.
La gran fortaleza del equipo es su capacidad competitiva y su orden táctico incluso en escenarios de máxima presión.
La debilidad es la falta de estrellas en el nivel más alto: no tienen el talento individual de Argentina o Brasil, y en partidos de eliminación directa eso puede pesar.
¿Hasta dónde llegará?
El Grupo D no es fácil, pero tampoco es inaccesible. Paraguay puede pelear con cualquiera de sus tres rivales y tiene condiciones para superar la fase de grupos.
Si lo consigue, habrá igualado ya el camino de 2010, su mejor recuerdo mundialista. A partir de ahí, contra quien sea.