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Nueva Zelanda, los All Whites a la sombra del rugby

Nueva Zelanda vuelve a un Mundial dieciséis años después de Sudáfrica 2010, donde se marchó invicta —tres empates— sin haber ganado un partido. Esta vez llega por la puerta directa: la plaza garantizada para Oceanía les ha ahorrado las eternas repescas intercontinentales. Chris Wood, su máximo goleador histórico, vuelve a ser el referente.

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Nueva Zelanda, grupo G del Mundial 2026 | Onda Cero

NUEVA ZELANDA – GRUPO G

  • Rivales en la fase de grupos: Irán (15 jun., Los Ángeles), Egipto (21 jun., Los Ángeles) y Bélgica (26 jun., Vancouver).
  • Once tipo: Paulsen; Bindon, Boxall, Sutton, Cacace; Garbett, Bell; Just, Barbarouses, Stamenic, Singh; Wood.
  • Clasificación: Campeona de la OFC, plaza directa de Oceanía.
  • Participaciones en el Mundial: 3 (1982, 2010, 2026).
  • Mejor posición en el Mundial: Primera fase (invicta en 2010).

Nueva Zelanda llegó por la vía rápida y el camino fácil a este Mundial 2026. Tras años tropezando en la repesca contra selecciones sudamericanas y centroamericanas, la plaza garantizada para Oceanía les ha dado el billete para la tercera participación de su historia, dieciséis años después de su presencia en Sudáfrica, de donde se marchó sin perder un partido, aunque tampoco ganó ninguno.

El orgullo de empatar contra Italia fue el gran premio de aquel Mundial, una hazaña que ahora querrían repetir frente a Bélgica.

Una selección acostumbrada a competir desde el anonimato

Competir en Oceanía aleja a Nueva Zelanda del foco del primer nivel futbolístico, pero en el cara a cara el fútbol neozelandés —siempre a remolque del rugby— resulta competitivo.

Organización, disciplina y mucho orgullo forman parte de la receta de una selección que apareció por primera vez en el Mundial de España de 1982, donde perdió contra Escocia, la Unión Soviética y Brasil, con doblete de Zico.

Ni Irán ni Egipto, sus verdaderos rivales este año, tienen tanto nivel.

La clasificación directa para Oceanía ha cambiado por completo el panorama de una selección acostumbrada a sufrir en las repescas intercontinentales.

La estrella

Chris Wood nació en Auckland hace 34 años, pero bien podría haber nacido en cualquier zona del centro de Inglaterra, porque es el típico delantero inglés de toda la vida: potente y destacado por su juego aéreo, ayudado por su 1,90 m de altura.

En su currículum tiene hasta once equipos ingleses de todo pelaje, entre ellos clásicos como Leeds, Ipswich, Leicester, Birmingham, Newcastle y ahora Nottingham Forest.

Wood es el máximo goleador histórico de Nueva Zelanda y la principal referencia ofensiva de los All Whites.

Sin él en forma, la selección pierde gran parte de su capacidad para generar peligro en el área rival.

Fortalezas y debilidades

El equipo es compacto, disciplinado y muy difícil de batir cuando está bien organizado. En 2010 no perdió ningún partido del Mundial, algo que no consiguió ningún otro equipo de aquella edición.

La gran fortaleza neozelandesa está en el orden defensivo y el compromiso colectivo.

La debilidad es obvia: el nivel competitivo de la OFC está muy lejos del de un Mundial, y el salto de calidad ante Bélgica o incluso ante Egipto puede ser demasiado grande.

¿Hasta dónde llegará?

Nueva Zelanda necesita sacar algo de los partidos ante Irán y Egipto para tener opciones de pasar de ronda. Ante Bélgica, en la última jornada, el favorito no son ellos.

Repetir la hazaña de 2010 —salir invictos del grupo— sería otra página legendaria. Pero el objetivo realista es competir con orgullo y poner en apuros a algún rival que no los espere.