México sueña en casa con romper su techo histórico en los Mundiales
México afronta el Mundial de 2026 con la ilusión de hacer historia como anfitrión y alcanzar por primera vez unas semifinales. La selección dirigida por Javier Aguirre llega reforzada tras conquistar la Copa Oro y la Concacaf Nations League, apoyada en una generación que mezcla experiencia, orden táctico y jóvenes talentos con proyección internacional.
MÉXICO – GRUPO A
- Rivales en la fase de grupos: Sudáfrica (11 jun., Ciudad de México), Corea del Sur (18 jun., Guadalajara), República Checa (24 jun., Ciudad de México).
- Once tipo: Rangel; Reyes, Montes, Vásquez, Gallardo; Álvarez, C. Rodríguez, Huerta; Alvarado, Giménez, Jiménez.
- Clasificación: Automática, como país anfitrión.
- Participaciones en el Mundial: 17.
- Mejor posición en el Mundial: Cuartos de final (1970 y 1986, ambas como anfitrión)
México, uno de los anfitriones de este Mundial de 2026, espera que ejercer como local le sirva de impulso para mejorar sus últimas actuaciones en este torneo y, por qué no, alcanzar por primera vez unas semifinales.
El equipo llega a la cita de este verano tras conquistar la Copa de Oro en 2025 y la CONCACAF Nations League bajo la batuta de un veterano de los banquillos, Javier Aguirre.
El 'Vasco' afronta su tercera etapa al frente del Tri, aportando experiencia y liderazgo. El equipo es ahora más ordenado y agresivo y muestra mayor solidez competitiva, a lo que contribuye también un plantel que combina veteranía y juventud.
Una plantilla equilibrada y ambiciosa
Esa veteranía se nota desde el primer día. México abrirá el torneo el 11 de junio en el Azteca ante Sudáfrica, el mismo rival con el que Aguirre empató el partido inaugural del Mundial 2010 en Johannesburgo. Es la primera vez en la historia de las Copas del Mundo que se repite un partido inaugural entre las mismas dos selecciones, con el mismo seleccionador en el banquillo mexicano y Rafa Márquez —entonces central, ahora segundo de Aguirre— de nuevo a su lado.
En el plantel encontramos a Raúl Rangel y Carlos Acevedo en portería; César Montes, Johan Vásquez y Mateo Chávez en defensa; Edson Álvarez y Gilberto Mora en mediocampo; y un ataque con Santiago Giménez, Raúl Jiménez y César Huerta como referentes. Figuras como Edson Álvarez, líder del mediocampo, y Raúl Jiménez, quien disputará su cuarto Mundial, serán piezas fundamentales, mientras que jóvenes como Gilberto Mora, de 17 años y ya observado por clubes europeos, representan el futuro inmediato del Tri.
México se enfrentará a Corea del Sur, Sudáfrica y Chequia, que llega de la repesca europea. Un grupo heterogéneo y exigente para una selección que sueña con las semifinales, pero que aspira a alcanzar, al menos, los cuartos de final, algo que solo ha conseguido como anfitrión en 1970 y en 1986. El reto añadido es romper la racha más incómoda del Tri: ocho octavos consecutivos fuera de casa, ocho eliminaciones.
Santiago Giménez, la gran esperanza
Santiago Giménez es, a sus 25 años, el referente ofensivo de la selección mexicana de cara al Mundial de 2026. México confía en que llegue a la gran cita completamente recuperado de su lesión de tobillo.
Delantero centro potente, móvil y con instinto goleador, se ha consolidado como la principal referencia del Tri tras su impacto en el fútbol europeo.
Formado en Cruz Azul y curtido en la Eredivisie en las filas del Feyenoord, dio el salto a una liga de primer nivel como la italiana para fichar por el Milan, lo que ha reforzado su madurez competitiva y su lectura del juego.
Es un atacante que vive del área, domina el remate y no rehúye la presión de los grandes escenarios. A sus veintitantos años, representa el presente y, sobre todo, la gran esperanza de México en un Mundial que jugará en casa.
Fortalezas y debilidades
Jugar dos partidos en el Azteca, con la afición empujando, es una ventaja que ningún análisis frío puede cuantificar del todo. El equipo tiene identidad táctica bajo Aguirre —que conoce este vestuario mejor que nadie después de tres ciclos— y la Liga MX aporta una base sólida de jugadores en forma.
La debilidad está en otra parte. Manejar la presión de ser locales será una de las claves del torneo, y esa presión puede ser tan pesada como la emoción que la genera. A eso se suma una preparación marcada por las lesiones —Edson Álvarez, intervenido del tobillo en febrero, y el propio Santiago Giménez como casos más visibles— que ha obligado a Aguirre a ejercer de médico de urgencias casi tanto como de entrenador.
Hasta dónde llegará
El Grupo A es asequible. Sudáfrica, Corea del Sur y República Checa son rivales serios pero manejables. Pasar a octavos sería el mínimo. El debate real empieza ahí: ¿puede este México, en casa, ganar un partido eliminatorio? El talento dice que sí. La historia dice que hay que demostrarlo.