mundial 2026

Estados Unidos, jugar en casa con Pulisic al mando

Nunca había sido tan alta la expectativa alrededor del fútbol en Estados Unidos. Con el torneo en casa, una generación de jugadores formados en Europa y Mauricio Pochettino en el banquillo, la selección de las barras y estrellas afronta su Mundial con la obligación de competir, sorprender y dejar atrás la etiqueta de "selección emergente".

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Madrid |

Estados Unidos, grupo D del Mundial 2026 | Onda Cero

ESTADOS UNIDOS – GRUPO D

  • Rivales en la fase de grupos: Paraguay (12 jun., Los Ángeles), Australia (19 jun., Seattle) y Turquía (25 jun., Los Ángeles).
  • Once tipo: Turner; Dest, Richards, Ream, Robinson; Adams, McKennie, Reyna; Weah, Balogun, Pulisic.
  • Clasificación: Automática, como país anfitrión.
  • Participaciones en el Mundial: 12.
  • Mejor posición en el Mundial: Tercer puesto (1930).

Estados Unidos llega a su Mundial con una generación que ha perdido el complejo histórico: la ambición define a este equipo. Para ellos ha llegado el momento de dar el gran salto en el escenario internacional y retirar la etiqueta de selección emergente.

Para eso se eligió a Mauricio Pochettino como seleccionador: para dotar al equipo de carácter, agresividad y mentalidad ganadora. El argentino ha construido un bloque reconocible, intenso y vertical, basado en la presión alta y en transiciones rápidas, una seña de identidad que encaja con el perfil del futbolista estadounidense.

Una generación preparada para competir

La plantilla reúne talento y experiencia competitiva. Christian Pulisic, hoy en el AC Milan, asume el rol de líder y faro ofensivo, respaldado por jugadores consolidados como Weston McKennie (Juventus) y Tyler Adams en el centro del campo, mientras que Folarin Balogun aporta movilidad y gol en ataque.

En defensa, Antonee Robinson y Chris Richards sostienen un sistema que busca solidez sin renunciar a la agresividad.

Estados Unidos destaca por su ritmo, su potencia física y la profundidad de su plantilla, además de contar con el impulso del factor campo, pero hay dudas sobre su fiabilidad defensiva.

Otro punto débil es la dependencia de Pulisic: cuenta con una plantilla equilibrada y en crecimiento, pero su rendimiento en el Mundial 2026 estará estrechamente ligado al desempeño de su gran estrella.

El Grupo D es exigente pero asumible, y el verdadero examen llegará en las rondas eliminatorias. Sin el cartel de favorito, pero con una ambición clara, Estados Unidos afronta su Mundial con la obligación de competir, sorprender y confirmar que el crecimiento de los últimos años ya no es una promesa, sino una realidad.

La estrella

Christian Pulisic no es solo el dorsal 10 ni el capitán sin brazalete: es el jugador que carga con las expectativas de un país entero que por fin quiere hablar de fútbol sin pedir permiso. En casa, bajo los focos y con una presión inédita, el Mundial vuelve a girar en torno a su figura.

Nacido en Hershey (Pensilvania), lejos de los grandes centros tradicionales del fútbol, Pulisic aprendió pronto a vivir en territorio ajeno. Su talento se forjó en Europa, primero en el Borussia Dortmund y después en el Chelsea y el Milan, rompiendo una barrera casi cultural para cualquier futbolista estadounidense: competir y decidir en la élite del fútbol europeo.

Ese recorrido le convirtió en un símbolo.

Le llaman "Capitán América", aunque él reniegue del apodo. No se siente un superhéroe, pero su juego invita a pensar lo contrario. Extremo eléctrico, dueño de un cambio de ritmo devastador y de una capacidad natural para aparecer en los momentos límite, Pulisic es el futbolista al que siempre termina llegando el balón cuando el partido arde.

En finales, en eliminatorias y en noches decisivas, casi todas las historias del combinado estadounidense pasan por sus botas.

Con 27 años, está en el punto exacto donde madurez y ambición se cruzan. Su fútbol representa el salto definitivo de una selección que quiere ser protagonista ante su afición. Él simboliza el sueño americano.

Fortalezas y debilidades

El equipo tiene un juego dinámico y físico que no concede el balón con facilidad. La energía y la intensidad defensiva son las señas de identidad bajo Pochettino.

La localía es un arma real: jugar en Los Ángeles y Seattle ante un público que ha abrazado el fútbol con entusiasmo creciente puede marcar diferencias en momentos clave.

Pero la lista de dudas es larga. La fiabilidad defensiva no acaba de cuajar, varios puestos no están cerrados a pocas semanas del torneo —Pochettino reconoce que la selección de los 26 está siendo "dolorosa"— y la selección vive con la presión de que cualquier resultado que no sea al menos los cuartos de final se leerá como un fracaso.

¿Hasta dónde llegará?

Estados Unidos aspira a superar los octavos de final que consiguió en 1994, la última vez que organizó el torneo. Con el Grupo D que le tocó —Paraguay, Australia y Turquía—, llegar a la siguiente fase es el objetivo mínimo.

A partir de ahí, todo dependerá de si Pulisic y compañía son capaces de dar un paso adelante cuando el torneo se pone serio.