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España vuelve a creer: el trono de Del Bosque espera a De la Fuente

El Marqués nos hizo campeones del Mundo en Sudáfrica en el 2010, por primera y única vez. Después nos haría campeonar también en la Eurocopa del 2012 disputada entre Polonia y la ahora maltratada Ucrania.

Alfredo Martínez

Madrid |

Luis de la Fuente durante una rueda de prensa | Europa Press

El Marqués nos hizo campeones del mundo en Sudáfrica en 2010, por primera y única vez. Después nos haría campeonar también en la Eurocopa de 2012, disputada entre Polonia y la ahora maltratada Ucrania.

De la Fuente, de momento, ya nos ha dado también una Eurocopa, la del pasado 2024 en Alemania, con los Lamine Yamal y Nico Williams brillando en el equipo.

De Aragonés a Del Bosque: el origen del éxito

Del Bosque heredó un equipo con mentalidad ganadora. Ese tabú lo rompió el Sabio de Hortaleza, Luis Aragonés, que generó un gen competitivo e inculcó un carácter ganador a los nuestros para alzarse con la victoria en la Eurocopa de Austria y Suiza, el inicio de todo. Sin Aragonés nada se entendería. También heredó un grupo más hecho, más maduro, en plenitud de su carrera, con los Alonso, Xavi, Puyol, Casillas o Iniesta, por citar algunos ejemplos.

El proyecto de De la Fuente

De la Fuente ha vivido la transición, ese largo período desde Brasil 2016 hasta la consecución de la Liga de las Naciones en 2021. A partir de ahí, el técnico riojano, al que le costó ser reconocido y hacerse respetar como seleccionador de la absoluta, ha ido forjando un equipo de autor.

Ha ido moldeando sus convocatorias con lo que podríamos definir más un equipo que una selección. Y ha hecho mejores a todos los jugadores. No tiene tantos nombres como los tuvo en su día Del Bosque ni, por supuesto, tan consagrados. Y, sin embargo, y contra todos los pronósticos, lograron una nueva Eurocopa para España, la de 2024 en Alemania, un título conquistado con enorme merecimiento, brillantez y superioridad.

Fue la explosión internacional de los Nico Williams y Lamine Yamal y la consagración de los Pedri, Merino, Fabián y Oiarzabal, ya incuestionables miembros de la armada de Luis de la Fuente.

Dos caminos hacia un mismo objetivo

El Mundial de Sudáfrica fue más duro de lo que algunos pueden recordar. Victorias casi siempre por la mínima. Situaciones límite ante Chile, Suiza —con derrota incluida— u Holanda en la mismísima final. Un Mundial poco goleador para España en el que el olfato de Villa ayudó mucho. Entonces eran 32 selecciones; ahora serán 48, con lo que el nivel al principio será más asequible, pero el esfuerzo será mayor y más largo.

En aquel momento no éramos los grandes favoritos. Ahora sí lo somos para todos y De la Fuente asume ese rol con tranquilidad e incluso con gusto. El seleccionador nacional tiene mucha responsabilidad en el éxito actual de la selección, que llegará al Campeonato del Mundo como número 2 en el ranking FIFA, tras perder el liderato por empatar un amistoso en casa ante la selección egipcia, de polémico recuerdo.

Del Bosque y De la Fuente, distintos caracteres. Más fuerte hacia el exterior el de De la Fuente; más calmado, aunque también con personalidad, el salmantino Del Bosque. Mismo objetivo: bordar una estrella encima del escudo de España. Conquistar un Mundial.