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Bosnia, la que mató a Italia y vuelve doce años después

Doce años después de su único Mundial y treinta y cuatro tras su independencia, Bosnia y Herzegovina vuelve a una Copa del Mundo tras una repesca dramática: ganó a Gales en semifinales y eliminó a Italia en penaltis. Edin Džeko, capitán y máximo goleador histórico, llegará a los 40 años como referencia de un equipo dirigido por Sergej Barbarez.

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Bosnia, Grupo B del Mundial 2026 | Onda Cero

BOSNIA Y HERZEGOVINA – GRUPO B

  • Rivales en la fase de grupos: Canadá (12 jun., Toronto), Suiza (18 jun., Los Ángeles) y Qatar (24 jun., Seattle).
  • Once tipo: Vasilj; Dedić, Kolašinac, Muharemović, Radeljić; Hadžiahmetović, Tahirović; Memić, Gigović, Bajraktarević; Džeko.
  • Clasificación: Vía repesca UEFA, eliminando a Gales y a Italia (esta última en penaltis).
  • Participaciones en el Mundial: 2 (2014, 2026).
  • Mejor posición en el Mundial: Primera fase (2014).

Doce años después de su único Mundial y treinta y cuatro tras su independencia, Bosnia y Herzegovina vuelve a una Copa del Mundo tras una repesca dramática: ganó a Gales en semifinales y eliminó a Italia en penaltis. Edin Džeko, capitán y máximo goleador histórico, llegará a los 40 años como referencia de un equipo dirigido por Sergej Barbarez.

34 años después de su nacimiento como país independiente tras la disolución de la antigua Yugoslavia y doce años después de su debut en Brasil 2014, Bosnia y Herzegovina disputará en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá su segundo Mundial.

De heroica se puede calificar su clasificación, tras una dramática repesca: eliminó primero a Gales y después a la tetracampeona Italia en los penaltis. Las celebraciones en el país estuvieron a la altura del logro. Para Italia es la tercera ausencia consecutiva en una Copa del Mundo.

Es una selección imprevisible que ha demostrado su capacidad para enfrentarse a rivales de entidad, un equipo incómodo al que nadie quiere medirse en una eliminatoria y capaz de sorprender a cualquiera. A pesar de estar en un grupo exigente, tiene opciones reales de superar la primera fase si logra el equilibrio entre su intensidad y su fragilidad estructural.

Un equipo físico y competitivo

El equipo, dirigido desde el banquillo por Sergej Barbarez, basa su peligro en la calidad individual y en su capacidad para golpear en momentos puntuales, aunque sufre para mantener continuidad y para protegerse en defensa.

El plantel combina la longevidad legendaria de Edin Džeko, su capitán de 40 años, aún pieza central por rendimiento y liderazgo, con una nueva generación que aporta energía y desequilibrio, como Kerim-Sam Alajbegović, Esmir Bajraktarević o Nidal Čelik.

En el centro del campo destacan Benjamin Tahirović y Armin Gigović, esenciales para sostener el estilo físico y de transiciones rápidas que pide su seleccionador. Esa convivencia generacional ha sido clave para el renacer de los Zmajevi.

Edin Džeko, el eterno líder

A los 40 años, cuando la mayoría de los delanteros hace tiempo que colgaron las botas o miran el partido desde el banquillo, Edin Džeko sigue ocupando el centro del escenario. Capitán, máximo goleador histórico y rostro reconocible del fútbol bosnio, afronta el Mundial de 2026 como lo ha hecho durante dos décadas: liderando a Bosnia y Herzegovina desde el frente, con calma, jerarquía y una obsesión intacta por el gol.

La clasificación para la cita de Norteamérica volvió a llevar su firma. Bosnia necesitó carácter y sangre fría para superar una dura repesca europea, y en los momentos más delicados apareció Džeko. Marcó goles decisivos ante Gales e Italia, sostuvo al equipo cuando las fuerzas flaqueaban y ejerció de guía para una generación que mezcla juventud y experiencia.

La FIFA lo definió como el "talismán" bosnio; dentro del vestuario, simplemente es el referente.

No es solo una cuestión de números —aunque sus 73 goles internacionales lo sitúan muy por delante de cualquier otro jugador en la historia de la selección—, sino de presencia. Džeko fija centrales, ordena a los más jóvenes, interpreta los tiempos del partido y convierte cada balón aéreo en una amenaza.

Incluso lejos de su plenitud física, su inteligencia táctica y su lectura del juego lo mantienen en la élite competitiva.

Fortalezas y debilidades

Bosnia construye su juego sobre el poder físico y una agresividad implacable. En la clasificación europea, sus 15 faltas por partido fueron la cifra más alta de cualquier selección del continente.

No es un equipo que intente dominar con el balón: prefiere la intensidad, las segundas jugadas y aprovechar las transiciones. La debilidad es obvia: la calidad individual está por debajo de Suiza y probablemente de Canadá, y si el partido se abre, pueden sufrir.

Hasta dónde llegará

Bosnia llega sin presión y eso puede ser su mejor arma. Nadie espera nada de ellos. Si baten a Qatar —el rival más asequible del grupo— y sacan algo ante Canadá o Suiza, pueden pelear por el segundo puesto.

Y en octavos, con la dinámica de los penaltis que llevan, nadie querría cruzárselos.