Australia, los Socceroos con la lección aprendida de Qatar
Australia llegó a los octavos de final en Qatar 2022, la mejor actuación de su historia, eliminando a Dinamarca y siendo el rival más incómodo de Argentina. Con Tony Popovic en el banquillo y el central del Parma Alessandro Circati como nuevo líder, los Socceroos vuelven con hambre de demostrar que aquello no fue una casualidad.
AUSTRALIA – GRUPO D
- Rivales en la fase de grupos: Turquía (13 jun., Vancouver), Estados Unidos (19 jun., Seattle) y Paraguay (25 jun., San Francisco).
- Once tipo: M. Ryan; Degenek, Burgess, Souttar, Behich; O'Neill, Metcalfe, McGree; Boyle, Duke, Goodwin.
- Clasificación: Segunda del Grupo C de la fase final asiática (AFC), por detrás de Japón.
- Participaciones en el Mundial: 7 (sexta consecutiva).
- Mejor posición en el Mundial: Octavos de final (2006 y 2022).
Competitividad, orden táctico y fortaleza mental son los rasgos que definen a la selección australiana para afrontar la que será su séptima participación mundialista, la sexta de forma consecutiva.
Los Socceroos son ya un equipo asentado en la élite intermedia del torneo. Su clasificación para octavos de final en Qatar 2022 —donde eliminaron a Dinamarca y plantaron cara a la Argentina campeona del mundo— confirmó la idea de un equipo difícil de superar y fiable en partidos cerrados.
Un bloque sólido y competitivo
El gran cambio del ciclo fue el relevo en el banquillo. La llegada de Tony Popovic en 2024 enderezó una clasificación irregular y dotó al equipo de mayor solidez defensiva y equilibrio. Bajo su batuta, Australia selló el billete mundialista con autoridad en la fase asiática, solo por detrás de Japón.
Sobre el césped, el nombre propio es Alessandro Circati. El central del Parma es, a sus 22 años, la referencia defensiva y el líder de una zaga que sostiene todo el sistema australiano. Su madurez le ha valido incluso el brazalete de capitán en algunos partidos.
A su juventud hay que sumar la experiencia de Mathew Ryan en la portería —más de cien internacionalidades— y la potencia aérea de Harry Souttar.
En ataque, Australia deposita su esperanza en la frescura del joven Nestory Irankunda, fichado por el Bayern, llamado a ser el factor desequilibrante.
Australia no parte como favorita en un grupo exigente, pero sí será un rival incómodo. Su objetivo es claro: competir, resistir y volver a hacer del orden una virtud.
La estrella
Alessandro Circati es el nombre propio de la selección de Australia de cara al Mundial de 2026. Con solo 22 años, el defensa central se ha consolidado como la gran figura de los Socceroos y el símbolo de una nueva etapa.
No es habitual que un zaguero concentre tantos focos, pero Circati rompe el molde tradicional del fútbol australiano.
Formado en Italia y hoy pieza clave del Parma, ha logrado continuidad y liderazgo en una liga exigente. Su crecimiento en Europa ha tenido un reflejo inmediato en la selección: el seleccionador Tony Popovic lo convirtió en titular fijo y llegó incluso a otorgarle el brazalete de capitán.
Una señal clara de que Circati no solo es presente, también es futuro.
Nacido en Fidenza, eligió representar a Australia y hoy encarna su identidad moderna. Destaca por su lectura del juego, su serenidad con balón y su capacidad para ordenar la defensa.
Australia, un equipo históricamente basado en el esfuerzo colectivo, encuentra ahora en él un referente individual. Sin grandes estrellas ofensivas, el equilibrio del equipo nace desde atrás.
Fortalezas y debilidades
Australia es sólida defensivamente, combativa y muy difícil de batir cuando está motivada. En el Grupo D no parte como favorita frente al anfitrión Estados Unidos o la renovada Paraguay, pero su historial reciente demuestra que los Socceroos son expertos en arruinar los planes de selecciones teóricamente superiores.
La debilidad es la profundidad del banquillo: si caen lesiones en las posiciones clave, las alternativas bajan de nivel de forma notoria.
¿Hasta dónde llegará?
Llegar a octavos sería repetir su mejor marca histórica, conseguida precisamente en Qatar 2022. Con el Grupo D, pueden conseguirlo.
Si llegan a la siguiente fase, su historial de partidos eliminatorios difíciles —ante Argentina incluida— les da credenciales para causar una sorpresa más.