32 años no son nada: EEUU en los mundiales
Estados Unidos vuelve a acoger un Mundial tres décadas después, pero lo hace con la necesidad urgente de que su selección masculina esté a la altura del crecimiento que ha experimentado el fútbol en el país.
El circo ambulante del fútbol regresa a los Estados Unidos tres décadas después del primer gran campeonato del mundo en la tierra de los bravos. Y, si bien la estructura del fútbol profesional americano, que tuvo un renacimiento a raíz de aquel torneo, ha crecido de forma apreciable en este tiempo, la evolución del equipo nacional masculino ha sido absolutamente decepcionante.
En 1994, en la cita de casa, se plantaron en octavos de final y cayeron ante el que a la postre sería el campeón, Brasil, por solo un gol a cero. Su mejor intento llegó en 2002, en los cuartos ante Alemania y, de nuevo, por la mínima. Pero después de aquello volvieron a aparecer en octavos en Sudáfrica, Brasil y Doha, tras la ampliación de equipos, cayendo en esa ronda ante los Países Bajos con Dest, Musah y Pulisic como estrellas en un once muy joven.
Entremedias, firmaron participaciones poco reseñables en 1998 y 2006, y ni siquiera lograron clasificarse en 2018. No es un gran avance para una selección que vuelve a ejercer de anfitrión tres décadas y una liga profesional más tarde.
Un estancamiento prolongado
Mirándolo con perspectiva, la selección de las barras y las estrellas se ha estancado completamente en el período histórico entre sus dos Mundiales. Mientras que en el fútbol femenino dominaban el mundo —con la excepción casi única de la gesta española en Sídney 2023—, el masculino se ha quedado atrapado en un bucle de octavos de final, salpicado con varias ausencias en grandes citas.
La situación se ha visto agravada por los pobres resultados en los Juegos Olímpicos, donde tras ser cuartos en Sídney 2000 desaparecieron incluso del torneo en 2004, 2012, 2016 y 2020, restando esperanzas a la aparición de nuevas generaciones capaces de revitalizar al equipo absoluto.
Una nueva generación para cambiar la historia
Pero la tendencia parece haber empezado a cambiar en la presente década. El equipo, ahora dirigido por Mauricio Pochettino, debería llegar en un momento de madurez para buena parte de la generación actual, que ya acumula la experiencia de Catar 2022.
En esa cita debutaron jugadores hoy importantes en varios equipos europeos, como Pulisic, McKennie, Weah, Josh Sargent o Antonee Robinson. Hasta 15 futbolistas que estuvieron en el Golfo optan a repetir en la convocatoria cuatro años después.
Además, en 2024 el combinado masculino volvió a unos Juegos Olímpicos por primera vez desde 2008, alcanzando los cuartos de final —mientras las chicas se colgaban el oro— y descubriendo nuevos valores como Tessmann, Morris o Busio.
Si se suma la llegada de jugadores como Florin Balogun, que eligió Estados Unidos en lugar de Inglaterra, y la incorporación de un técnico contrastado en el fútbol europeo, las piezas comienzan a encajar en un puzzle que busca un renacimiento justo a tiempo para brillar en un Mundial en casa.
En estos 32 años, la estructura del fútbol en Estados Unidos ha crecido a un ritmo mucho mayor que su selección. Ya es hora de que eso cambie.