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Gran victoria del Celta y pobre empate del Betis

El Celta dejó sus penas ligueras a un lado y sumó su segundo triunfo europeo frente al Niza (2-1). Por su parte, el Betis empató 0-0 en campo del Genk firmando un encuentro muy discreto y en el que apenas generó peligro.

EFE

Madrid |

Gran victoria del Celta y pobre empate del Betis | EFE

Al minuto de juego, Iago Aspas desató la locura en Balaídos con un espectacular golpeo desde la frontal que situó el balón en una escuadra de Diouf. La noche en la que celebraba otro hito -ser el futbolista del Celta con más partidos oficiales disputados (534)-, el capitán brindó su enésima obra de arte al celtismo. Pero su equipo no transmite buenas sensaciones, ni tan siquiera con un resultado a favor. El Celta ha perdido las señas de identidad que lo caracterizaron el curso pasado y su fragilidad defensiva le sigue penalizando.

El tanto de Mohamed-Ali Cho fue fabricado por el Niza de la misma manera que el Getafe y el Stuttgart ya habían castigado al Celta esta temporada: con un balón a la espalda del defensa Marcos Alonso. El madrileño, demasiado lento, fue incapaz de frenar al exdelantero de la Real Sociedad, que firmó las tablas al cuarto de hora. Ese gol echó por tierra el plan de esperar en campo propio y aprovechar los espacios que el Niza pudiera dejar por la necesidad de arriesgar. El Celta se resquebraja por donde tantas veces lo ha advertido su entrenador. Poco después, tras una falta lateral, Ali Abdi sacó a relucir la fragilidad defensiva de los celestes en las acciones a balón parado. La Real Sociedad ya le había generado muchos problemas el pasado domingo, pero la falta de acierto de los jugadores ‘txuri urdin’ minimizó el impacto.

En esta ocasión, fue el portero rumano Ionut Radu el que salvó a los de Giráldez con una espectacular parada al remate de Abdi. Tras el córner, Juma Bah volvió a amenazar con un cabezazo que enmudeció Balaídos. El Celta estaba demasiado incómodo, pero al filo del descanso se encontró con el inesperado regalo de Jonathan Clauss, expulsado por una dura falta sobre Sergio Carreira que le costó la segunda tarjeta amarilla. A partir de ahí, el guion del choque cambió. El Niza dio dos pasos atrás y el Celta se adueñó del balón. En el último suspiro del primer tiempo, Miguel Román ya rozó el 2-1 con un disparo que se marchó rozando el poste.

Ambos entrenadores movieron ficha en el descanso. Borja Iglesias sustituyó a Hugo Álvarez en el Celta; el goleador Mohamed-Ali Cho tuvo que dejar su sitio al defensa Mendy, amonestado por una entrada sobre Bryan Zaragoza en el minuto 47, apenas segundos después de que Kevin Carlos, tras otra falta lateral mal defendida por los celestes, cabeceara demasiado alto. Ese susto no empequeñeció al Celta, dominador ya del partido. Marcos Alonso, al que Diouf ya había privado del gol en el primer tiempo, marcó, pero el tanto fue anulado por un ajustado fuera de juego. El Niza aprovechó otra acción a balón parado para generar peligro.

Poco a poco, el Celta fue embotellando a su rival, incapaz de salir de su campo. Y tuvo una doble oportunidad en apenas un minuto. El primer disparo de Marcos Alonso, desviado por Borja Iglesias, se estrelló en un poste y el posterior tiro de Pablo Durán, tras driblar al portero, lo despejó un defensor francés. Giráldez detectó que su equipo estaba generando peligro por las bandas a un rival que casi ni salía de su área. Y buscó mayor profundidad con la entrada de Javi Rueda, primero, y Mingueza, después. El acoso celeste era total, pero Diouf sostuvo al Niza con una gran parada al tiro de Bryan Zaragoza, que firmó su mejor actuación como celeste. Los de Giráldez siguieron insistiendo y en el minuto 75 encontraron su premio, después de que el despeje del portero francés, tras un tiro de Borja Iglesias, rebotase en el cuerpo de Oppong y acabase en el fondo de la portería de su equipo.

Un discreto Betis sólo puede empatar en Bélgica

El conjunto verdiblanco estuvo mejor en el primer tiempo ante un Genk sólido y ambicioso, pero en el segundo se vio superado, quizás por su incapacidad para hacer su juego alegre y para encontrar vías que le hicieran daño a un rival que gozó de la mejor oportunidad en un tiro cruzado que el surcoreano Oh Hyeon-gyu estrelló en la cepa de un poste a los 80 minutos. El equipo español visitaba al octavo clasificado de la liga belga, con 3 puntos en esta fase del torneo al ganar 0-1 al Ranger escocés y perder en casa por igual marcador ante el Ferencvaros húngaro, mientras que el Betis, en lucha por la 'Champions' en LaLiga, sumaba 4 tras el 2-2 en casa contra el Nottingham Forest y el 0-2 con el que ganó al Ludogorets.

El chileno Manuel Pellegrini, como es habitual, revolucionó su once respecto al que igualó a dos en Villarreal. Sólo repitieron el central argentino Valentín Gómez y el brasileño Antony, su mayor baza ofensiva y bigoleador en La Cerámica. En el Genk, el alemán Thorsten Fink no pudo contar por lesión con dos de sus atacantes: el marroquí Zakaria El Ouahdi y el japonés Junya Ito. El Betis salió contemporizador ante el empuje inicial del conjunto flamenco, que intentó llegar al área visitante con ataques verticales y rápidos, pero sin éxito. En una tarde ventosa y con lluvia en la ciudad belga, lo mismo le ocurrió a los béticos, que se hicieron con el control del juego, aunque de forma muy tímida y sin profundidad ni consecuencia alguna.

El Genk, con las ideas muy claras para tratar de generar peligro a la contra a un conjunto verdiblanco que pareció no encontrarse cómodo ante la presión del rival, se acercó con cuentagotas a la meta de Álvaro Valles tras algún robo puntual del balón en posiciones avanzadas, aunque la primera mitad se caracterizó por la ausencia de ocasiones de gol. La más clara fue para el Betis, pero Bakambu, en una magnífica posición, no controló bien un pase de tacón de Rodrigo Riquelme y le dio tiempo al defensa Smets a abortar el peligro a los 35 minutos, en tanto que al filo del descanso replicó con un tiro ligeramente cruzado el eslovaco Patrik Hrosovsky, aunque la acción había sido anulada por fuera de juego.

En la reanudación, los belgas, muy concentrados y dispuestos desde el físico a plantar cara a un rival, en teoría, superior, salieron con más brío y avisaron a los tres minutos con un remate lejano del lateral derecho Ken Nkuba que desvió Bakambu y el meta Valles despejó a córner. Mientras, el Betis no perdió la calma, pero apenas creaba peligro. Ya sin Antony en el campo, que no tuvo su tarde y, además, estaba amonestado, por lo que lo relevó en el descanso el internacional sub-20 Pablo García, el conjunto sevillano reaccionó, pero sin un control claro ni determinación en ataque, con mucho toque en terrenos estériles y expuesto al mayor ímpetu de un Genk muy voluntarioso, pero inocente y sin pegada.

El equipo bético, a pesar de los cambios introducidos por Pellegrini (Abde, Fornals y más tarde Chimy Ávila y Cucho Hernández por Riquelme, Deossa, Bakambu y un errático Lo Celso), siguió perdido ante un Genk que, con sus limitaciones, cada vez se fue creciendo más. La ambición del cuadro belga, que mandó en el tramo final de un choque muy mediocre por parte del Betis, le pudo dar sus frutos en un buen contragolpe a los 80 minutos, pero el tiro cruzado desde la derecha de Oh Hyeong-gyu se estrelló en la cepa de un poste para alivio del meta visitante Valles y de la zaga de un Betis con muy poco fútbol y sin peligro alguno.