Es más entretenido el bipartidismo de La Liga que el que a ti te rodea. Por pura alternancia. Una semana el Madrid, otra el Barça, cuando parece que la racha llega para alguno, se da de bruces con un rival y vuelves a perder la renta y a ser adelantado. Punto arriba, punto abajo que ojalá se mantenga como tónica hasta la jornada 38.
La otra lectura es que los dos titanes son más vulnerables y menos intocables. Siete derrotas entre los dos y más polémicas arbitrales por supuestas ayudas que antes no tenían recorrido por victorias holgadas. Esta es la realidad por los pisos de arriba de la general, debajo, la cosa empeora. Como dice un amigo mío… ¡¡los del FIFA se las ven y se las desean para elegir la carátula del videojuego!!
Ya no hay mucha clase media, hay equipos que no pueden toser a los dos gigantes pero que, con poco, dejan a distancia a los sufrientes por quedarse en primera: el Villarreal, el Betis, el Athletic Club… caso aparte el del Atlético, que a veces se sienta a la mesa de dos… y a veces se autodescarta por el peso presupuestario.
Y luego la gresca, el totum revolutum, una decena de escuadras que ganan un finde y se meten en el top-10, que pierden dos y se queman en los sótanos donde hay codazos por salir. ¿Hay menos talento? ¿menos referencias? ¿peores políticas de cantera? Seguro que hay multiplicidad de factores, pero las cifras nos dan pistas: mercado de invierno 2026, 1.600 millones de euros movidos. Los ingleses acapararon 307, los italianos, 239 y nuestra máxima división, 75. Aquí no se va en cohete, se va en calesa algo destartalada y aún así, otros deportes flipan por su realidad: la rider Nora Cornell le decía el viernes a Cantizano que, tras sus exámenes de derecho, pone rumbo a Suiza. Aquí no hay ni una sola instalación para entrenarse.